domingo, 30 de septiembre de 2012

Preparando mi muerte.





Quizás sea debido a que mi madre murió cuando yo era pequeña que la muerte ha estado presente en mi vida siempre. He escuchado que ella estaba muerta desde pequeña, entonces eso era lo normal. La muerte, que mi madre estuviese muerta. Y lo único que he tenido siempre de ella han sido cartas, fotos e historias que cuentan los que le conocieron viva. Desde hace muchos años, cuando aún era pequeña, he pensado que lo que escribía se leería cuando estuviese muerta, porque así es como leí a mi madre y supongo que inconscientemente creía que así era como sería.
Muchísimas veces he escrito pensando, sin darme cuenta, que mis hijos me leerían estando muerta. De esto me he dado cuenta años después: "¿Por qué siempre he pensado que se me leería muerta?" me dije.

Eso ha sido lo normal para mí. Entonces cuidaba bien lo que escribía, quería que ellos pudiesen ver en mis escritos lo que mi madre no dejó preparado para mí. No puedo saber mucho de ella con sus cartas porque no eran para mí, ni ella sabía que yo las leería, ni en esas cartas está lo que ella sentía y pensaba de la forma en que yo quiero saberlo.
Desde hace años que he hecho listas y cartas en las que detallo lo que quiero que pase cuando me muera, con mis cosas, conmigo, con vuestro sentimiento por mí, y vuestra imagen de mí. No he querido nunca que mis escritos más personales los leyese alguien porque la gente nunca sabrá como es alguien, si no llega a ser ése alguien. Y toda información que pueda recibir de esa persona es insuficiente y será versionada por cada uno. Y mis escritos que os he dejado leer, estaban llenos de cuidado para no dejaros tergiversar lo que no se debe ni tocar en nadie. Su identidad.

La hermana de mi abuela me ha escrito diciéndome que sería bueno para mí si fuese menos reservada. Y las últimas palabras de mi abuela hacia mí cuando estaba a punto de morir fueron "deja salir lo que llevas dentro...".
Las personas que hablan de otras personas no saben lo suficiente como para hablar de esas personas. He oído a mi abuela por ejemplo, hablar de gente a la que ella quería mucho, y cuando le oía deseaba no ser yo nunca alguien de quien ella hablase; sabiendo aún así que lo hacía, habiendo escuchado de ella cosas sobre mí que me han hecho bastante daño, sin saber ella que yo le escuchaba.
E igual que ella, mucha más gente.

Si soy reservada (si es que lo soy) es, entre otras cosas, porque sé como se habla de la gente y para mí tiene mucha importancia que quede claro para los demás cómo es cada uno. Supongo que porque yo he necesitado siempre saber con certeza y claridad cómo era mi madre y sabía que nunca lo sabría con cartas o historias (diferentes según quién las contase) y alguna foto. No es ni por asomo suficiente para tener un ápice de verdadero saber cómo es ella. Y ¿cómo no voy a necesitar saber cómo era?.

Es como si os despertáseis un día sin memoria en un planeta que no es este, y tenéis que pasar el resto de vuestra vida en él, con unos recortes de periódico de la tierra, gente que os cuenta cosas de la vida allí y algunas imágenes de ella. Y ya, con eso tenéis que sentir y saber de dónde venís, ganar la confianza y seguridad en vosotros mismos en ese mundo desconocido, sin conocer vuestro origen. Y haceros un nido de tranquilidad y bien estar entre todos los demás seres que están allí también, que aunque sean del mismo tipo que tú, muchas veces sientes tener nada que ver con ellos.
A veces les he dicho a algunas personas que me quieren cómo quiero que sea cuando me muera, o cuando esté a punto de morir, o cuando esté en un estado en el que yo preferiría morir. Pero no sé si saben cuanto de en serio lo digo, porque muchas veces se reían supongo que pensando que hablaba por hablar. También les he dicho que pienso en la muerte cada día, y no lo hago adrede, pienso en ella igual que pienso en lo que voy a comer o hacer ese día, porque creo que la muerte es lo normal para mí. No por esto no me afecta, la deseo o le temo. Nada de eso, en eso soy como todos los demás, a veces no la quiero ni en las películas porque soy feliz, otros días la deseo con todo mi alma porque siento que no merece la pena que siga viva, otras veces le tengo miedo, cuando voy en moto (por ejemplo), y otras veces simplemente la espero con tranquilidad pensando más en mi vida, y por eso la preparo, y os aviso de la mía, escribiendos cartas que no os he dado nunca, que van cambiando con los años que he seguido viva, que he tirado, y que no he escrito aún.
Una vez pensé que el tiempo que pasaba preparando mi muerte era tiempo que no estaba dándome cuenta de que estoy viva, y que daba igual todo una vez muerta, que no me esforzase en prepararla porque a mí ya no me iba a importar. Me gustó mucho pensar eso y dejé de lado bastante mis gestiones necrológicas. Pero aún sigue siendo inevitable pensar cuando escribo que será leído cuando muera, mis hijos (los que no quiero tener por cierto), mis amigos, las desversiones de la gente que habla de la gente, la falta de calidad y el egoísmo en una historia opinada por uno mismo, el mal recuerdo de alguien sobre alguien que necesita saber, y sobre todo, la belleza de dejar algo de uno mismo de la forma más natural y transparente posible para que los que se quedan, estén más cerca de ti que de las historias mal contadas de los demás.

Quizás no se entienda bien pero cuando eres pequeño y te dicen que tu madre está muerta, no es que no tengas madre, es que tienes una madre muerta.

viernes, 6 de julio de 2012

Por la risa. Por la ilusión.










Hace un par de días hice un descubrimiento que a mí me ha puesto muy contenta y en seguida me dieron ganas de contártelo, por lo contenta que me he puesto. He descubierto cual es la causa de mis males presentes y antiguos. Así cesan mis luchas contra fantasmas y comecocos imaginarios que me inventaba para dar una causa a mis angustias cuando poseían, ahora ya tengo la cierta y eso me hace feliz. Y es la cierta porque a su luz he recordado y analizado todas mis épocas y siempre lo es. Contra lo que yo suponía, no soporto el aislamiento, necesito el cambio muy frecuente, el movimiento, ir, venir, ver cosas distintas, ver gente. Que la vida me cambie mucho, no saber que va a pasar, no poder esperarlo. Cuando los días se me hacen iguales y ya los espero y se como van a ser, cuando lo cotidiano, cuando la rutina, no me apetecen, pierdo la ilusión y con la ilusión todo, porque la ilusión es la chispa de la vida. Y junto con la salud del corazón y de la mente pierdo también la del cuerpo, me vuelvo cada vez más nerviosa, más obsesiva, me empiezo a encontrar mal y a pasarme cosas sin que me pase nada (y aparece la perspectiva de irse por ahí a cualquier cosa y todos los males desaparecen, pero para mí es una cuestión incontrolable).












¿Te acuerdas cuando fuimos a ver a Figuerola a ver por qué no me recuperaba nunca del parto y estaba siempre chunga y triste? Me dijo que padecía el síndrome del ama de casa, yo pensé que era una tontería, cómo iba a padecer yo de eso si no era un ama de casa. Pues tenía toda la razón, con ese nombre ellos llaman a la enfermedad del aburrimeinto y todos los desequilibrios nerviosos y entonces físicos que produce. Las amas de casa lo manifiestan más porque su vida suele ser más aburrida, más rutinaria, siempre lo mismo, no hay cambios. Yo me aburría en Madrid, me aburría en Fuenterrabía, era feliz en Cabrils, luego me volví a aburrir en Cabrils (llamo aburrimiento a la falta de ilusión la vida, o lo que sea de ella), me aburrí bastante en la Vall del Bach, fuí muy feliz en la Llena, me aburrí mucho en Cal Bessó, me divertí muchísimo con Carmeta, en Gressolet, en las Cañadillas, fuí más feliz que nunca con Manuel hasta que nos encerramos aquí y volví a aburrirme mucho. Los síntomas siempre son los mismos: aburrimiento, desquiciamiento nervioso, obsesiones, bloqueo de todas clases, pasividad, falta de creación, abandono, abandono.
Ilusión: salud, brillo, poesía, magia, eternidad, cantos a voz en grito, ganas de todo.












De pequeña me aburría porque no era yo la que mandaba en mí. Después me he aburrido cada vez que todo se ha vuelto igual y esperado y sabido y no ha habido cambio y sorpresa cada dos por tres. El aislamiento favorece millones la monotonía, por eso reniego de él. No reniego del campo ¿cómo hacerlo si lo necesito? porque las ciudades son insoportables para mí, su gente en gente, su forma de vivir. Este sistema favorece y cría el aburrimeinto y la falta de ilusión, todo lo quiere controlar, subyugar, dominar, mata la vida por todas partes. El apego a la T.V. es hijo del aburrimiento. El aburrimiento, la falta de ilusión, es el origen de todos los males, de todos, de verdad, incluso la perversidad según las naturalezas. No sólo es la causa de mis males, es la causa de los males físicos y mentales de casi todo el mundo, pero cada uno tiene su forma de curárselo, sus cosas que le dan ilusión. Para mí la ilusión es cambiar porque me hace ilusión ir, volver, despedir, recibir, y si no me voy puedo acabar odiando el sitio donde me encantaría volver si me fuese a menudo. Y yo creo que todos tenemos que tentar siempre a la vida, probar, lanzarse a lo loco, para eso la tenemos, para conocerla, disfrutarla, saborearla, agotarla, ¿para qué sino?











Yo tengo la suerte de haber vivido ya de bastantes maneras bastante distintas y poder ver y analizar ¿Cuantísima gente no habrá que pierden la vida y ni saben lo que quieren porque viven aburridos desde siempre y se hunden en el abismo de la conformidad porque sólo conocieron la ilusión cuando eran niños y cuando lo recuerdan, sonríen tristemente, "cosas de críos"? Desde entonces no han vuelto a ser tan felices y no saben que podrían serlo todos los días. Pero eso siginifica un desafío constante a lo desconocido y seguro, un constante peligro de muerte, se podría decir como viven en realidad los niños ¿y por qué no? para que conservar una vida si carece totalmente de sabor y está llena de pequeñceces, mezquindades, ridiculeces. Sólo lo divino, lo inmenso, lo maravilloso valen la pena.






viernes, 4 de mayo de 2012

Creo que mi enfermedad puede ser el aburrimiento. Igual que puedo divertirme de cualquier forma y fácilmente, puedo aburrirme rápido y de todo.



Al pensar en el deterioro de las palabras me he acordado de otro tipo de deterioro que tampoco me gusta, como ningún deterioro en la vida, supongo. Pero este, es de los que menos. El del amor. O al menos, el de los hábitos del amor.










miércoles, 7 de marzo de 2012

Vuelven...

"Teniendo catorece años un día vino mi hermano donde estaba yo y me tiró un casette negro diciéndome que lo escuchase, que me iba a gustar. Entonces yo tenía un reporductor de casette doble con radio, marca Aiwa que me regaló la abuela, como mi walkman Aiwa y más tarde, mi primer reproductor de CD Aiwa. Está claro qué marca consideraban mis abuelos la buena.
No recuerdo el día que escuché por primera vez aquel casette negro, o quizás el recuerdo que tengo de estar escuchándolo fue el de la primera vez.
Me fascinó. Y no ha dejado de hacerlo nunca.


Portishead fue uno de mis primeros grandes descubrimientos musicales, fui feliz cuando les descubrí. Cuando conozco una música nueva que me fascina tengo un sentimiento enormemente agradable, porque el mundo está lleno de música de mierda, y parece cada vez más difícil encontrar algo bien hecho, o muy bien hecho. Por eso cuando ocurre es un "menos mal". Y respiro tranquila.
El año pasado Teléfono me dijo que venían al FIB. Me prestó el dinero y compré la entrada para ir a verles, con el pensamiento de que quizás no volvían a tocar en España, o incluso en ningún sitio más. También iba a ser la primera vez que iría a ese festival.
Mi tío Carlos, que por su trabajo ha visto más conciertos que mucha gente, me dijo que el de Portishead lo podía poner sin duda entre los cinco mejores que haya visto. Y que lo recuerda como una de las cosas más elegantes y sensibles que haya visto en su vida y en su muerte. Y en la tuya.


Ir a verles iba a ser para mí, como se suele decir, hacer un sueño realidad o algo así. Hubiese sido una de las experiencias de mi vida más destacables, esas que contaría a los nietos de mis hermanos, por ejemplo, o escribiría en un libro de "lo que me ha hecho feliz en la vida".
Ahora es uno de esos momentos en que siento que lo diga como lo diga, no quedará a la altura de la realidad, no se entenderá como lo siento. 
Bueno da igual porque no fui a verles. Y hoy aún siento un vacío al recordar que no fui. Está casi claro que no fui porque era demasiado difícil, las consecuencias podrían haberme fastidiado bastante, o no, pero en ese momento vi que era mejor no intentarlo. Incluso teniendo la entrada en mis manos y el dinero para ir. Pero me habría quedado a cero y no podría haber continuado lo que había empezado ya.
He ido a Bristol tres veces creo, y siempre me he acordado de este grupo. De hecho la primera vez que fui conocí a dos chicos que eran de Portishead y como habíamos bebido sidra de pera, dijimos de ir al día siguiente a ver el pueblito a pesar del frío, sólo porque Portishead se llama así por ese pueblito, pero no había nada atractivo que ver allí, especialmente porque hacía mucho frío. 
No fuimos. 
Si tuviese que elegir sólo cinco grupos de música porque el resto será destruído y sólo podré escuchar esos cinco el resto de mi vida, sin dudar Portishead está en esos cinco."

Esto lo escribí hace una semana más o menos porque me dio la gana. Pero he decidido ponerlo aquí porque justamente hoy Saskia me ha enviado un enlace a una noticia que dice que
                           
                                            ¡¡¡¡¡¡¡¡Portishead vuelve a España en Junio!!!!!!!!! 

Hasta me he sentido mal al leerla, me he puesto tan nerviosa que me he sentido mal. De la barriga y el pecho digo, porque me ha hecho una ilusión tan grande como este planeta. Justo después de escribir esto me entero que vuelvo a tener la oportunidad de verles. Llevo desde los 14 años escuchándoles con total admiración y deseando conocer a Beth Gibbons, cuando tenía la entrada al FIB hasta me imaginaba buscando la forma de ir a hablar con ella. Leí su vida sólo una vez y aún me acuerdo de lo que leí.




No sé, hay música que gusta, y música que gusta y te hace sentir algo y no deja de gustarte con el paso de los años y que además va creando historia en tu vida...

Pues eso, este año Ibiza tendrá que esperar hasta que vaya a ese concierto. Incluso ¡¡le voy a decir a mi tío Carlos que venga conmigo!!! jajaja =D qué bien.


Por cierto. En el texto anterior, puse que la canción que cantaba el chico del metro me recordó a una persona que había olvidado. Eso hizo que al llegar a casa le buscase, pregunté a quien podía tener su número y demás, pero no fue posible encontrarle. Nadie terminó bien con él y nadie tenía su contacto. Le di por perdido.

Dos o tres días después me llamó él medio borracho desde un pub de Bcn, diciéndome que iba a estar aquí unos días y que si quería que nos viésemos.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Acabo de contestar al teléfono y era un sudamericano que quería vender algo de Jazztel y normalmente lo que hago es decir que no me interesa, gracias y colgar, sin esperar que diga algo porque si espero insisten. Pero hoy no he colgado, le he dicho como cuatro veces seguidas que no me interesa, que gracias y hasta le he dicho adiós. Y él me ha dicho "vale, cuídate, un beso".


¡¡Un beso!! jajajaja! ese güey ....